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Empresa responsable y sostenible

23 Setembre 2015

Adjuntamos artículo publicado en el suplemento + valor del Periódico de Cataluña el pasado martes 22 de septiembre, donde reflexionamos sobre la empresa en general, demandando que sea responsable y sostenible, y la empresa familiar en particular.

Empresa responsable y sostenible

Después de estos años conviviendo con la crisis económica, hay conceptos que la sociedad exige como respuesta y que deberían servirnos como guía para evitar caer de nuevo en los mismos errores y en las mismas malas prácticas: responsabilidad, valores, colaboración, solidaridad, cooperación, confianza.

En el ámbito empresarial, trasladar la aplicación de estos conceptos a su “modus operandi” representa apostar por un cambio de paradigma en la concepción de la empresa. Se impone la necesidad de que las empresas nazcan con vocación de ser responsables y sostenibles, propuesta que va más allá del desgastado concepto de Responsabilidad Social Corporativa y que suele concretarse en una respuesta reactiva de las empresas a través de los departamentos de comunicación.

Cuando hablamos de Empresa Responsable y Sostenible nos referimos a empresas responsables de su contribución a un cambio positivo en la situación económica, social y medioambiental de la sociedad que les rodea; apostamos por empresas sostenibles, porque su sostenibilidad contribuye también al fortalecimiento del entorno en el que operan y compiten, en términos de generación de renta, riqueza, ocupación, innovación y cohesión social. En suma, esta actuación responsable y sostenible les otorga mayor legitimidad ante la sociedad sin menoscabo de su condición de pieza fundamental en el sistema de mercado.

En la economía actual la empresa ya no sólo administra y gestiona de forma eficiente sus relaciones con clientes y proveedores con objeto de maximizar su beneficio, ahora resulta prioritario que construya relaciones generadoras de confianza y legitimidad con el entorno social en el que actúa. En la búsqueda de esa confianza, podríamos señalar cinco fundamentos que deben constituir la base de la empresa responsable y sostenible: sensibilidad hacia el entorno, cohesión y fuerte sentimiento de identidad y pertenencia, creación de valor, orientación al largo plazo y capacidad innovadora.

La empresa debe ser sensible al entorno, buscando permanecer en armonía con el entorno social que le rodea, adaptándose a los cambios que se van produciendo y evolucionando en consonancia. La empresa responsable y sostenible debe buscar una cohesión que se asienta en dos pilares: una visión compartida y unos valores compartidos. Una visión compartida que haga sentir a los empleados partícipes de un proyecto común, promoviendo su deseo de aportar su conocimiento y experiencia en beneficio de la empresa; y unos valores compartidos que actúan como la conciencia de la organización y que deben ser coherentes con el resto de fundamentos. La empresa debe ser creadora de valor, pero no como meta para garantizar un retorno a los accionistas, sino como medio para conseguir el crecimiento de la empresa y la mejora de la sociedad. La empresa debe tener un horizonte a largo plazo, la responsabilidad y la sostenibilidad deben ser procesos basados en el win-win: gana la empresa y gana el entorno porque los dos se necesitan, y las relaciones basadas en la colaboración necesitan tiempo. Como decíamos, si una empresa quiere mantener con su entorno una relación continuada, una de las bases fundamentales es la confianza, y ésta se construye y se consolida a través del beneficio mutuo que se genera a lo largo del tiempo. Como quinto fundamento, la empresa debe potenciar la capacidad innovadora. La innovación como generadora de creación de valor para la empresa y sus grupos de interés (“stakeholders”) es, sin duda, una de los motivos fundamentales por los que una empresa perdura en el tiempo, y una garantía para su sostenibilidad y la de su entorno.

En este nuevo paradigma empresarial que estamos observando, creemos que la empresa familiar puede y debe jugar un papel fundamental. Sus características o rasgos diferenciadores ponen de manifiesto su proximidad al concepto de empresa responsable y sostenible, puesto que la empresa familiar es un grupo de personas unidas por un origen común, que comparten la propiedad y la gestión de una empresa que es parte esencial de su identidad. Existe en ella un deseo y una voluntad de continuidad que se manifiesta en la transmisión de la empresa, su cultura y sus valores, a las sucesivas generaciones. Son un grupo de personas que para armonizar la relación entre familia y empresa deben crear lazos de confianza y un fuerte sentimiento de pertenencia, teniendo siempre presente la necesidad de ser fuente de riqueza, de preservar el patrimonio y de ser un factor de estabilidad y desarrollo en la economía y sociedad en la que está inmersa.

Por tanto, lo que para unas empresas puede ser entendido como la necesidad de un cambio de paradigma, para otras, las empresas familiares, forma parte de su ADN y merece ser destacado.

 

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