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No admisión de aplazamiento

15 Desembre 2013

La Agencia Tributaria ha emitido una instrucción (Instrucción 6/2013, de 9 de diciembre) por la que establece que, salvo casos excepcionales, no se admitirán las solicitudes de aplazamiento o fraccionamiento de retenciones o ingresos a cuenta.

Estos “casos excepcionales” son aquellos en los que el embargo de los bienes del empresario por parte de Hacienda para cobrar las retenciones no ingresadas podrían:

  • Producir graves quebrantos para los intereses de la Hacienda Pública. (Este supuesto únicamente se aplicará a empresas de una dimensión tal que un cese en su actividad ocasionaría un gran perjuicio al Tesoro Público).
  • Afectar sustancialmente al mantenimiento de la capacidad productiva y del nivel de empleo de la actividad económica respectiva. El cumplimiento de este requisito es, por lo tanto, la única posibilidad que tiene un pequeño o mediano empresario de conseguir que Hacienda le conceda el aplazamiento.

Por lo tanto, antes de aplazar las retenciones es muy importante que las empresas se aseguren de que cumplen los requisitos establecidos con carácter general para los aplazamientos, y especialmente los dos siguientes:

  • Que sus dificultades de tesorería no sean permanentes, sino transitorias o, dicho de otra manera, que tienen capacidad de generar recursos en el futuro para pagar sus deudas.
  • Las deudas aplazadas deberán garantizarse con el fin de asegurar su pago, salvo que el conjunto de las mismas no superen los 18.000 €.

La concurrencia de las circunstancias excepcionales deberá ser alegada y acreditada en el momento de solicitar el aplazamiento. De lo contrario, la Agencia Tributaria no lo admitirá. El efecto de la inadmisión de su solicitud es que ésta se considerará como no presentada, por lo que Hacienda no concederá un nuevo período para ingresar las retenciones, sino que su ingreso deberá efectuarse antes de que finalice el plazo de presentación de la declaración correspondiente. Si no se efectúa el pago en este plazo, se iniciará el período ejecutivo y Hacienda girará los recargos de apremio correspondientes, que según los casos, ascenderán al 5, 10 o 20% de las retenciones no ingresadas.

Por tanto,  lo más aconsejable es solicitar el aplazamiento de las retenciones únicamente si la no concesión del mismo va a impedir realmente mantener la capacidad productiva y el empleo y puede acreditarse suficientemente. Si no es así, es preferible aplazar el IVA o los pagos fraccionados e ingresar en plazo las retenciones.

Si solicitar el aplazamiento de las retenciones es la única alternativa, para lograrlo, las empresas deben justificar que el valor de su patrimonio no afecto a su negocio, así como sus ingresos no empresariales, no son suficientes para cubrir la cuantía de las retenciones que se pretende aplazar. Si se prueba este extremo, Hacienda sabrá que para cobrar debería embargar algunos de los bienes utilizados en la actividad (locales, existencias, maquinaria, etc.), lo cual implicará una disminución de su capacidad productiva y de generación de ingresos de las empresas, así como el posible despido de trabajadores.

En estos casos debe justificarse cuál es el patrimonio de la empresa no afecto a la actividad y la valoración del mismo mediante la aportación de extractos bancarios, certificados del registro de la propiedad, cotizaciones de títulos, declaraciones del impuesto sobre patrimonio, etc.

También es conveniente indicar asimismo, si se dispone o no de ingresos tales como sueldos, pensiones o rentas generadas por el patrimonio de la empresa (intereses, dividendos, alquileres, etc.).

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