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Los créditos impagados en la estimación directa simplificada

10 Desembre 2012

En el método de estimación directa simplificada del IRPF puede computar como gasto, en concepto de provisiones deducibles y gastos de difícil justificación, el 5% de la diferencia entre los ingresos y los restantes gastos del ejercicio. Tradicionalmente, se consideraba que los créditos incobrados estaban incluidos en este 5%, por lo que no podían deducirse individualmente.

Por el contrario, estos créditos sí que tenían la consideración de gasto deducible en la estimación directa normal, sistema en el que las obligaciones contables son más exigentes que en la modalidad simplificada y en el que no existe la deducción a tanto alzado del 5%.

Sin embargo, desde hace unos años la Agencia Tributaria viene aceptando que las pérdidas por insolvencias de clientes tengan la consideración de gasto deducible en la estimación directa simplificada.

No obstante lo anterior, únicamente tienen la consideración de deducibles fiscalmente, las pérdidas de créditos incobrados (pérdidas por deterioro de créditos según la terminología del nuevo PGC) que cumplan los siguientes requisitos:

1. El crédito debe encontrarse en alguna de las siguientes situaciones:

  • Que a 31 de diciembre hayan transcurrido más de seis meses desde su vencimiento;
  • Que el deudor esté en concurso de acreedores;
  • Que el deudor haya sido procesado por alzamiento de bienes;
  • Que el pago del crédito haya sido reclamado judicialmente.

Además, existen créditos impagados que no pueden deducirse, como los adeudados por entidades vinculadas o por administraciones públicas (ayuntamientos, comunidades autónomas, etc.) o los que estén garantizados, bien por una entidad financiera, bien por un seguro de crédito o caución o por un derecho de prenda o hipoteca.

2. Contabilización: La pérdida que se pretende deducir debe estar anotada en el libro-registro de compras y gastos, junto con el resto de los gastos de la actividad.

Ejemplo

Un empresario incluido en la estimación directa normal ha tenido unos ingresos de 75.000 € y unos gastos de 50.000 €. Entre los ingresos computables figuran dos facturas que no se han podido cobrar: una de 15.000 €, de un cliente declarado en concurso de acreedores; y otra, de 10.000 €, adeudada desde marzo por un ayuntamiento.

Según el criterio anterior, no se consideraban deducibles los créditos impagados, por lo que el rendimiento de la actividad económica se calculaba de la siguiente manera:

Ingresos

75.000 €

Gastos deducibles

50.000 €

Diferencia

25.000 €

5% Provisiones deducibles y gastos  de difícil justificación

1.250 €

 (5% x 25.000)

Total gastos

51.250 €

(50.000 + 1.250)

Rendimiento neto

23.750 €

Actualmente, se pueden computar como gastos los incobrados del ejercicio siempre que se cumplan los requisitos establecidos en la Ley. Por lo tanto, en la declaración del IRPF se realizará la siguiente liquidación:

Ingresos

75.000 €

Gastos

50.000 €

Pérdidas por deterioro (*)

15.000 €

Gastos deducibles

65.000 €

(50.000 + 15.000)

Diferencia

10.000 €

5% Provisiones deducibles y gastos  de difícil justificación

500 €

 (5% x 10.000)

Total Gastos

65.500 €

(65.000 + 500)

Rendimiento neto

9.500 €

(*) La factura impagada por el ayuntamiento no puede deducirse aunque a final de año hayan pasado más de 6 meses desde su vencimiento, al ser el deudor una Administración Pública.

Finalmente, se ha de tener en cuenta que si se consigue cobrar un impagado de un ejercicio anterior, deberá imputarse como ingreso la cantidad percibida únicamente en el caso de que se hubiese deducido el crédito no cobrado.  Si no la pérdida no se computó, no procede hacer nada: el ingreso ya se declaró el ejercicio en el que se realizó la operación y emitió la factura correspondiente.

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