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España frente al espejo

27 Desembre 2017

Adjuntamos artículo publicado en el suplemento + valor del Periódico de Cataluña el lunes 25 de diciembre, donde reflexionamos sobre el futuro de la economía española.

Escribir sobre una economía que parece haber superado la crisis económica mundial más importante de los últimos años puede parecer fácil, porque tan sólo se trata de poner en valor el éxito y desearle que siga por la misma senda. Continuados crecimientos de su PIB trimestral, con tasas interanuales superiores al 3%; un PIB cercano a los 1,2 billones de euros, situándose como la quinta economía por tamaño de la UE; importante rebaja de su tasa de paro, hasta el 16,38% actual desde el 26,94% que llegó a alcanzar hace cuatro años; y un nivel de déficit público algo por encima del 3% muy lejos del 10,47% que mostraba en 2012. Pero por desgracia tendemos a resumir la situación económica de una sociedad a partir de una serie de indicadores que forman parte de la cultura popular: PIB, IPC, tasa de paro, prima de riesgo, déficit público, deuda pública, balanza comercial…Datos que vamos anunciando como si fueran los resultados de una jornada liguera, analizando las bondades y riesgos de cada uno, como si de una tertulia de “jugones” se tratara, barriendo cada uno para casa según sean sus colores.

Prueba de ello es que, junto a esos datos iniciales, podríamos contraponer unos niveles de deuda pública prácticamente del 100% (es decir que la sociedad debe una cantidad similar a esos 1,2 billones que produce su economía); una tasa de paro que es la más alta de los 28 países de la UE, sólo superada por Grecia, y que en alguna comunidad autónoma supera el 25%; una población que hace años disminuye y muestra una preocupante tendencia al envejecimiento, lo cual genera estancamiento en su población activa, presión en el gasto público y riesgos en la financiación del sistema de pensiones.

Entonces, ¿Cuál es la solución, si tenemos tantos indicadores como opiniones? La solución no está en los datos económicos, sino en un cambio en la sociedad. Es prioritario abandonar el cortoplacismo, urgente que la población española exija ser tratada como sociedad madura y responsable, dispuesta a asumir mirarse en el espejo de la realidad. Una economía que quiere ser protagonista de su destino debe estar dispuesta a escuchar los problemas fundamentales, su población debe estar dispuesta a participar en la toma de decisiones, desde la consciencia, reclamando sinceridad y transparencia a los responsables.

No caeré en la ingenuidad de hacer una lista de buenos deseos para el nuevo año, pero sí puedo aprovechar estas líneas para recoger algunas de las preocupaciones que hace años se han ido expresando.

Valores, necesitamos una sociedad que cuando se mire al espejo se sienta orgullosa de como es, que sienta que la mejor forma de vivir en sociedad es conviviendo, colaborando en el bienestar de los demás (clientes, proveedores, trabajadores, directivos, familiares…). Esos valores deben incluir la responsabilidad social y la consciencia fiscal. Esa es la vía para conseguir un crecimiento sostenido e inclusivo.

Formación, necesitamos una sistema educativo que permita a los estudiantes disfrutar con lo que hacen y apasionarse con lo que quieren ser, alguna cosa no se está haciendo bien cuando el 40% de la población tiene sólo estudios obligatorios. Esa dinámica genera que más del 21% de los jóvenes españoles entre 20 y 24 años ni estudie ni trabaje (los llamados “ni-ni”), siendo España el sexto país con la tasa más alta. Al mismo tiempo, el 30% de la población española tiene estudios superiores, pero no encuentran puestos de trabajo acordes a su formación, por lo que al mirarse al espejo se ven “sobrecualificados” y deben emigrar o aceptar ocupaciones no cualificadas (España es el país de la UE donde esta situación se produce más, superada sólo por Chipre y Estonia).

Creación de empleo. Sin duda, uno de los motivos que más aterraría a la economía española si se mirase al espejo sería su tasa de paro. Es difícil no sentir vergüenza al hacerlo, por mucho que se haya conseguido reducirla. Pero de nuevo a una sociedad española madura hay que decirle que el motor de la creación de empleo son las empresas. Por tanto, necesitamos fomentar el espíritu emprendedor (no sólo del autónomo), sino de aquel dispuesto a crear una empresa que empiece su actividad con más de cinco trabajadores, porque tendrá más garantía de supervivencia. Que tenga en su ADN ganas de innovar continuamente, crecer y que sienta el reconocimiento de su aportación a la sociedad. En esa línea, el sector público debe implicarse en facilitar la creación de empresas (España ocupa el puesto 28 en la clasificación del Banco Mundial sobre facilidad para crear negocios) y en las políticas activas de empleo.

Innovación. La diferencia entre crecer económicamente y asegurar el desarrollo económico de un país avanzado está en la inversión que se está dispuesto a hacer en innovación. La media de gasto en I+D en la UE está en el 2% del PIB. Países como Alemania, Finlandia, Japón o Corea superan el 3% del PIB. Si España se mirara al espejo vería que sus niveles de gasto en innovación no llegan al 1,3%, y lo que es peor, desde 2009 la tendencia es a la baja.

Cuentas públicas. En este caso el problema no es el miedo a mirarse al espejo, el problema es que los distintos gobiernos, que son los que elaboran y ejecutan las cuentas, han jugado al laberinto de los espejos y nos han ido enseñando el cóncavo o el convexo a conveniencia. Pero a esa sociedad madura que necesita la economía española hay que explicarle que debe hacer frente a tres problemas: financiar las pensiones con unas cuentas de la Seguridad Social en números rojos, reducir el déficit público y reducir esa deuda del 100% del PIB. Para ello no queda otro camino que reducir el gasto y/o aumentar los ingresos, pero hay que explicar el cómo.

Financiación autonómica. Otro reto que debe afrontarse, en un modelo de Estado descentralizado, será explicar por qué la Constitución ampara que existan unas comunidades insolidarias, otras comunidades muy solidarias que soportan continuas situaciones de déficit fiscal, y un tercer grupo de comunidades receptoras que no tienen mecanismos de co-responsabilidad que les obligue a ir reduciendo su dependencia.

Narciso se ahogó en el estanque de tanto mirarse para contemplar lo bello que era. En muchas ocasiones da la sensación que la economía española se siente bella sin querer mirarse al espejo, falta saber si el motivo es el excesivo optimismo o el miedo a no verse lo bella que le gustaría.

Entrevista al professor de la UOC i expert en paradisos fiscals

7 Novembre 2017

Com a professor d’estudis econòmics a la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Daniel Viader creu que la seva tasca i la de la universitat en general té molt a fer contra els paradisos fiscals. Tot i admetre que pot resultar “naïf”, Viader opta per la “formació ètica de les futures generacions” com a eina indispensable per posar fi a aquestes pràctiques. Però, a curt termini, les mesures que es plantegen són unes altres.

Com amb els papers de Panamà , moltes coses que han sortit ara no són il·legals. On és la línia vermella?

Situar el patrimoni familiar o el fruit d’una vida de treball a la jurisdicció que vulguis per protegir-lo davant eventualitats és totalment legal i legítim, fins i tot usar figures com el fideïcomís per ocultar el veritable titular dels diners. Però els actius han de provenir de rendes declarades i que hagin pagat l’impost corresponent.

La UE debatrà demà mateix crear una llista negra de paradisos fiscals. És la solució?

Ja ho ha posat damunt la taula altres cops, però tots els estats, que són els competents en matèria fiscal, ja tenen la seva llista negra. A escala europea, les mesures que s’han pres són les BEPS (Base Erosion Profit Shifting), pensades per a les companyies que busquen limitar la pèrdua de recaptació davant d’una planificació agressiva del pagament d’impostos.

I les llistes negres serveixen de res?

Amb les llistes negres, si tens actius domiciliats en un dels llocs etiquetat com a paradís fiscal, hi ha la presumpció que s’han obtingut il·lícitament o que no han sigut declarats, i es trasllada al beneficiari del fons la càrrega de demostrar el contrari.

Filtracions d’aquesta mena hi ajuden?

Tot el que faci d’altaveu d’aquests comportaments és benvingut. És el que alguns anomenen la pena del telenotícies. De fet, aquesta nova filtració periodística denota que el que en dècades anteriors era una pràctica habitual, ara pel big data o perquè hi intervé més gent en la gestió de la informació és cada cop més difícil d’amagar. És un exemple més de la fi d’una etapa d’ocultació d’actius en paradisos fiscals.

Però els papers de Panamà van servir per canviar legislacions?

No. En la jurisdicció espanyola, els deures ja s’havien fet abans amb l’amnistia fiscal del 2012, que va ser l’últim tren per als defraudadors. Des de llavors, la legislació espanyola és una de les més feixugues i més dures amb aquestes pràctiques.

Mínim per ascendents a l’IRPF

27 febrer 2017

Mínims familiars a l’IRPF

Segons els articles 58 i 59 de la Llei 35/2006 de l’IRPF, quan un contribuent té al seu càrrec fills menors de 25 anys o ascendents majors de 65 anys, que conviuen amb ell, té dret a gaudir de les reduccions per mínims en el seu IRPF, reduint així la seva quota a pagar per aquest impost. A més, la quantia d’aquests mínims s’incrementa quan el familiar a càrrec té una discapacitat.

Així per exemple, si una persona conviu amb el seu pare que és major de 65 anys, el mínim que pot aplicar al seu IRPF és de 1.150 euros. I si el seu pare té més de 75 anys el mínim és de 2.550 euros. (A més aquests mínims s’incrementen en 3.000 euros en el cas que l’ascendent tingui una discapacitat inferior al 65%, o en  9.000 euros, si té una discapacitat a partir del 65%).

No obstant, per tal que l’ascendent o descendent doni dret a aquests mínims, cal que aquest no obtingui rendes anuals, excloses les exemptes, superiors a 8.000 euros i que, si presenta declaració d’IRPF, no declari unes rendes superiors a 1.800 euros. (En aquests casos, per saber si les rendes anuals de l’ascendent o descendent superen els 8.000 euros, cal sumar totes les rendes netes obtingudes durant l’any)

 

Criteri del Tribunal Constitucional

Fins l’any 2014, per gaudir d’aquest incentiu era imprescindible conviure amb el familiar a càrrec, i això es considerava complert si l’ascendent o descendent es trobava internat en un centre especialitzat (un hospital o un geriàtric, per exemple). No obstant això, el Tribunal Constitucional (sentència del 15 de febrer de 2012) es va mostrar contrari a aquesta norma ja que discriminava als progenitors que, tot i no conviure amb els seus fills, aquests depenien econòmicament d’ells. Per això, en 2015 la norma es va modificar, de manera que, ara, la dependència econòmica també s’assimila a la convivència.

Només hi ha una excepció: si la dependència econòmica té el seu origen en una separació o divorci, que per decisió judicial obliga al progenitor que perd la custòdia dels seus fills, a satisfer als fills una pensió d’aliments. En aquest cas, el mínim per descendents no és aplicable i el progenitor que no té la custòdia pot aplicar en el seu IRPF la reducció per aliments (el que normalment és més avantatjós). Així doncs, a la pràctica el canvi normatiu indicat afecta pocs progenitors (per exemple, a aquells que tenen fills que estudien a l’estranger).

 

Dependència econòmica i ascendents

Doncs bé, tot i que, com s’ha dit, aquesta novetat només s’hagi produït respecte el mínim per descendents, cal entendre que, segons el criteri del Tribunal Constitucional, també ha de ser aplicable respecte el mínim per ascendents, en aquells casos en què hi ha dependència però no convivència física.

Així doncs, aquelles persones que tinguin algun ascendent, que no convisqui amb elles ni estigui internat en una residència, però que tingui rendes baixes i depengui econòmicament d’elles (per exemple, aquells casos en els quals els fills assumeixen el cost del cuidador o l’empleat de la llar que assisteix al seu progenitor, o paguen les factures d’aquest), a l’hora de fer la seva declaració d’IRPF, poden plantejar-se aplicar també el mínim per ascendents.

Encara que el més probable és que Hisenda no els hi doni la raó inicialment, es molt probable que els tribunals ordinaris sí que ho facin. A aquests efectes, una bona alternativa pot ser no aplicar el mínim inicialment a la declaració d’IRPF però, tot seguit, rectificar la declaració presentada i demanar la devolució dels ingressos satisfets indegudament.

 

Confiar o no confiar

28 Octubre 2016

Adjuntamos artículo publicado en el suplemento + valor del Periódico de Cataluña el martes 25 de octubre, donde reflexionamos sobre la diferente salida de la crisis económica en EE.UU. y Europa.

Al comparar en términos macroeconómicos la posición de EE.UU. y la UE ocho años después de que se iniciara la gran crisis financiera de 2008, observamos que la economía norteamericana puede presumir de unos niveles de crecimiento, inflación y empleo que pueden dar por superada la crisis y permiten encarar el futuro con optimismo; mientras que Europa muestra niveles de crecimiento insuficientes, con riesgos deflacionistas y niveles de desempleo superiores al 10% (con algún país cercano el 20%), que más que doblan las tasas de paro norteamericanas y no alejan el fantasma de nuevas recaídas.

¿Podemos extraer alguna lección de esta dualidad? No resulta fácil, porque está demostrado que en economía no existen las recetas mágicas, pues los efectos de las medidas que se adopten dependen de muchos factores. Pero sí que hay palabras sagradas, una de las más importantes: “confianza”.

La confianza es el pegamento que permite garantizar relaciones duraderas, y es la base sobre la que asienta cualquier relación familiar, personal, amistosa y económica. De ahí que las primeras medidas tomadas por los gobiernos de Europa y Estados Unidos fueran dirigidas a asegurar la supervivencia de las entidades financieras menos solventes hasta que la situación se normalizara, por la vía de los polémicos rescates bancarios con inyecciones de dinero público, dando al mismo tiempo seguridad y confianza a los inversores y protección a los ahorradores.

Junto a esa medida, otra acción que llevaron a cabo los Bancos Centrales de ambos lados del Atlántico, fue inyectar liquidez en los mercados financieros, esta vez por la vía de la reducción de los tipos de interés de referencia, y los programas de compra de deuda pública y privada destinados a inyectar grandes cantidades de dinero en la economía y reactivar el crédito.

Con esta acción sí se pueden observar diferencias notables entre el Banco Central Europeo y la Reserva Federal. Mientras la actuación del primero ha mostrado más dudas, como la política contradictoria de subir los tipos en julio de 2008 y de 2011, y más precaución, como no iniciar las compras de deuda soberana hasta 2014; la autoridad monetaria norteamericana ha mantenido fijo el rumbo de la política monetaria claramente expansiva.

Por el lado de la política fiscal las diferencias son más acusadas y de nuevo muestran seguridad por parte de la autoridad norteamericana y excesivas dudas por parte de las autoridades europeas. Así, mientras en un inicio los Gobiernos intentaron no recortar, e incluso aumentar, el gasto público por temor a agravar la crisis (recordemos el Plan E en España), la presión sobre el déficit y la deuda pública por la caída de los ingresos impositivos consecuencia de la crisis exigía actuar con cautela.

La decisión de Europa fue aplicar disciplina presupuestaria y realizar ajustes fiscales (las también polémicas políticas de austeridad), fundamentalmente a través de la reducción del gasto público y alguna subida de impuestos (como en el caso de España). Pero debido a la compleja estructura política de la UE, estas medidas se aplicaron de forma dispar en cada estado miembro y contaron con una fuerte oposición interna, siendo necesario acudir al rescate de algunos países. Por su parte, el Gobierno de EE.UU. mantuvo la actuación inicial del sector público con leves ajustes fiscales, generando por el contrario, aumentos significativos de la deuda pública.

En resumen, mientras las autoridades fiscales y monetarias de EE.UU. mantuvieron el rumbo fijado en sus políticas y consiguieron infundir la confianza suficiente para que la economía iniciara desde 2009 la senda de la recuperación; la actuación de las autoridades europeas ha generado más incertidumbre, con resultados bien dispares como se observa al comparar la situación económica con superávit presupuestario incluido de Alemania y los tres rescates que ya ha vivido Grecia.

Fruto de esa actuación dispar y esa capacidad para transmitir confianza, el resultado es que en la actualidad EE.UU. ha empezado a reducir la expansión monetaria y puede concentrarse en reducir la deuda pública; mientras que Europa sigue necesitando los estímulos monetarios, porque el crédito sigue sin fluir y los nubarrones en el sistema financiero siguen presentes (atención a la situación que atraviesa el Deutsch Bank cuya caída, o posible rescate, nos podría llevar a una nueva travesía por el desierto), y sigue exigiendo ajustes fiscales a los países miembros por no alcanzar los niveles fijados de déficit y deuda (en el caso de España otra partida de recortes por valor de 5.000 millones de euros).

 

La empresa familiar merece sitio en la agenda

15 Juliol 2016

Adjuntamos artículo publicado en el diario Cinco Días, el martes 12 de julio, donde reflexionamos sobre el futuro de la empresa familiar.

Mientras siguen las negociaciones para la formación de un Gobierno en el nuevo mandato, seguiremos con una de las asignaturas más importantes suspendida y con serias dificultades para ser recuperada, la creación de empleo. A pesar de la mejoría en las cifras fruto de la estacionalidad del ciclo y de una tímida recuperación económica, los elevados niveles de desempleo y las dificultades para conseguir empleo estable y con sueldos dignos, siguen estando muy presentes.

Por eso, cuando algunos estudios como el que recientemente ha publicado el Instituto de Empresa Familiar arrojan conclusiones tan contundentes, resulta obligado prestarle atención y tomar buena nota. ¿Y cuál es esa conclusión? Las empresas familiares son muy intensivas en mano de obra y, durante los últimos 7 difíciles años de crisis económica, se han mostrado más responsables y comprometidas con el empleo.

Según el estudio “La empresa familiar en España (2015)”, las empresas familiares representan el 90 por ciento de las sociedades mercantiles inscritas en España, cerca de 1,1 millones; aportan anualmente a la economía un valor añadido equivalente a 262.000 millones de euros (el 60 por ciento del valor añadido bruto creado por el sector privado); y generan en torno a 7 millones de puestos de trabajo (el 70 por ciento del empleo generado por las sociedades mercantiles del sector privado). La evidencia de su compromiso con el empleo se observa al comprobar que aquellas empresas familiares que han seguido activas durante la crisis han incrementado el número de trabajadores por cada 1.000.000 de euros ingresado, aunque ello haya ido en detrimento de unos menores márgenes de rentabilidad.

De la importancia de las empresas familiares ya es consciente la Unión Europea, por ello, una reciente Recomendación del Parlamento Europeo (Report on Family Businesses in Europe, 2014/2210, INI, aprobada el 8 de septiembre de 2015), reconoce la importancia de los datos estadísticos para desarrollar una política efectiva de apoyo a las empresas familiares, solicitando a la Comisión Europea el desarrollo, en cooperación con EUROSTAT, de una definición de empresa familiar adecuada para llevar a cabo estudios en esta materia. La Recomendación pone énfasis en concentrarse en los aspectos de propiedad y en las diferencias entre empresas familiares y no familiares. Concretamente se establece que, “una definición común en Europa de empresa familiar es necesaria no sólo para mejorar la calidad de la obtención de datos estadísticos sobre el sector, sino también como instrumento para que los rectores de la política económica puedan identificar mejor las necesidades de la empresa familiar y de la sociedad”.

Pero el estudio también pone de manifiesto algunos retos que debe asumir la empresa familiar, fundamentalmente cuatro: sobrevivir a las incertidumbres económicas, superar las dificultades para aumentar de tamaño, internacionalizarse y garantizar su continuidad.

Conocer las reglas de juego, confiar en que sean estables y reducir en la medida de lo posible la incertidumbre, son condiciones fundamentales para que todos los participantes en la economía actúen de forma eficiente, pero en el caso de las empresas, esta condición es más importante si cabe. De ahí, que tantos meses esperando la formación de un Gobierno o situaciones tan desconcertantes como el Brexit, no son la mejor receta para generar el clima de confianza necesario.

Que el tamaño importa, lo demuestra el hecho que las empresas familiares que superan el umbral de los 50 trabajadores, son capaces de obtener rentabilidades económicas superiores a las no familiares. Con este dato se rompe la idea de que las empresas familiares son siempre más pequeñas y menos rentables que las no familiares, pero al mismo tiempo se pone de manifiesto la necesidad de crecer.

Respecto a la internacionalización empresarial, los años de crisis han demostrado que diversificar los mercados es el mayor antídoto ante situaciones de recesión como las vividas, pero los datos muestran que las empresas familiares aún están muy lejos de poder superar ese reto. La mayoría de las empresas tienen un ámbito de mercado regional (60,4%), o nacional (28,3%), de forma que sólo un 11,3% realiza ventas en mercados internacionales.

Para garantizar la continuidad es fundamental diseñar y planificar adecuadamente el proceso sucesorio, pero en paralelo es muy importante disponer de un marco fiscal que facilite la transmisión de proyectos empresariales entre generaciones, de manera que la existencia de elevadas cargas fiscales no lastre un proceso ya de por sí muy complicado y de alto riesgo.

En conclusión. Tenemos la suerte de contar con un tejido empresarial familiar que tiene en su ADN: una cultura y unos valores que le llevan a actuar de forma responsable, vocación de continuidad, menores ratios de endeudamiento y un mayor compromiso con el empleo. Acompañarle en la superación de sus retos y  profundizar en sus fortalezas parece una apuesta segura e inteligente.

De recortes y tijeras

4 Juliol 2016

Adjuntamos artículo publicado en el suplemento + valor del Periódico de Cataluña el martes 28 de junio, donde reflexionamos sobre la actividad financiera del sector público.

Bajo esa idea instaurada en el imaginario colectivo que el sector público es un ente que todo lo puede, que siempre estará disponible para corregir los fallos y asumir las responsabilidades ajenas, mucho se ha hablado y se seguirá hablando de sus recortes y sus limitaciones. Sin duda, no se le puede negar su papel de pieza fundamental en el sistema, pero debemos asumir que no puede hacerlo todo. Bien al contrario, el sector público de igual forma que los individuos y las empresas, debe centrarse en gestionar de la mejor forma posible sus recursos escasos, sin despilfarro y sin estirar más el brazo que la manga.

Si miramos con un poco de distancia el papel del sector público en los últimos años, se puede afirmar que el hecho más destacado en su gestión no han sido los recortes, sino la forma de las tijeras, y más en concreto su mal uso. Por tanto, no se trata de seguir poniendo el acento en lo recortes, sino de hacer lo posible por volver a disponer de las tijeras adecuadas.

La idea es sencilla, si pensamos en unas tijeras en las que una hoja representa el gasto público y la otra los ingresos públicos, veremos que en 2004 las tijeras estaban cerradas porque el nivel de gasto y de ingresos se movían en torno al 38 por ciento del PIB. Más tarde, en el período 2004-2007, cuando España vivía instalada en la euforia económica, sucedió una circunstancia extraordinaria que generó unas tijeras en las que una hoja montaba a la otra: mientras el gasto se mantenía en torno a ese 38-39%, los ingresos públicos llegaron a alcanzar un máximo que se situó en el 41% del PIB. En ese momento, muy pocas quejas recibía el sector público, disfrutábamos de un estado del bienestar del que nos enorgullecíamos y nos permitíamos “regalar” 400 euros a todo contribuyente de IRPF o ayudar a la natalidad con 2.500 euros por hijo.

Pero en sólo ¡¡2 años!! decidimos tirar por la borda todo el esfuerzo realizado abriendo las tijeras de una forma dramática e irresponsable. La hoja del gasto se disparó al 46% del PIB mientras que la hoja de ingresos cayó hasta el 35% del PIB. Estamos hablando de 80 mil millones más de gasto en dos años y de 60 mil millones menos de ingresos en ese período, es decir, que las tijeras abiertas dejaron un agujero de casi 150.000.000.000 de euros. Quizás la política hizo que nos salváramos del llamado “rescate”, pero la triste realidad de los números dejó un sector público en las peores condiciones para ayudar a la ciudadanía cuando más lo necesitaba. La gestión del sector público fue muy deficiente y esa mala actuación es otro de los motivos por el cual nos está costando superar la crisis.

Y así llevamos casi siete años intentado volver a disponer de unas tijeras que se adapten a la medida de nuestra economía, que nos permitan seguir construyendo un estado del bienestar ajustado a nuestras necesidades, y que Bruselas nos las homologue sin miedo a que nos vuelvan a llamar la atención por no saber usarlas.

¿Y cómo han de ser esas tijeras “Made in Spain”? De entrada, para evitar los “trasquilones” de los últimos años deben actuar como un todo, conscientes que las dos hojas son necesarias y se necesitan. Se deben acabar los brindis al sol anunciando lo mucho que se va a gastar o las promesas imposibles de reducción de impuestos sin explicar el impacto en la otra hoja.

Por el lado del gasto sería excelente disponer de una hoja lo más rígida posible, al estilo tijera de sastre, situada en torno al 38% del PIB, y que “cortara” de forma eficiente. Con esos aproximadamente 400 mil millones hay más que suficiente para dar respuesta a las necesidades sociales, de inversión y de gasto corriente del país. Esa fue la cantidad que gestionaron los gobiernos del PP y del PSOE entre los años 1999 y 2007 y la economía española gozaba de buena salud. La cuestión clave seguirá siendo cómo se gestiona esa cantidad, pero en valor es suficiente. De esa etapa también aprendimos que la mejor forma de reducir las necesidades de gasto público pasan por generar empleo, la mejor forma de generarlo es favoreciendo la actividad empresarial, y la mejor forma de crearla es marcando unas reglas de juego que transmitan confianza.

Por el lado de los ingresos hace mucho tiempo que sabemos que la hoja está oxidada, que tenemos un sistema fiscal que necesita una reforma de envergadura, que no hay consciencia fiscal porque tanta corrupción y fraude han generado un clima de hartazgo. Nuestro sistema presenta tipos nominales muy elevados, escasa recaudación y tremendos agujeros en las bases imponibles de la mayoría de figuras impositivas, campo abonado para caer en el error de seguir apretando las tuercas y seguir oxidando la hoja. Con el sistema actual es muy difícil superar el listón del 38% del PIB. En el ámbito comparado, hay quien puede pensar que una presión fiscal de ese nivel es reducida, pero es la que nos podemos permitir, como demuestran las series históricas.

En resumen, dejemos de pensar en la tijera ideal y pensemos en la tijera que nos podemos permitir, con una hoja del gasto que represente la prudencia y la eficiencia, sin experimentos y sin despilfarro. Y con una hoja de ingresos compacta que represente el buen diseño, la solidaridad y la eficacia; que muestre la importancia del “tener para hacer” y no del “quitar para penalizar”.

El mal uso de las tijeras, además de los trasquilones comentados, ya nos ha dejado retales en forma de deuda pública por valor de 1 billón de euros, el 100 del PIB, que generan más de 30 mil millones de euros anuales de gasto en intereses, prueba más que evidente de la necesidad de cambiar la forma de hacer, pero hace falta voluntad para hacerlo y sinceridad para explicarlo.

 

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Número 5 Revista Oikonomics dels Estudis d’Economia i Empresa

10 Juny 2016
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Hola,

Ens fa molta il·lusió presentar-te el número 5 de la nostra revista Oikonomics. Com saps, cadascuna de les dues edicions anuals d’Oikonomics té com a eix central un dossier monogràfic que, aquesta vegada el dediquem a un tema d’especial rellevància com és la reflexió sobre l’ensenyament de l’economia a la universitat.

Sota el títol “Repensant l’ensenyament de l’economia a la universitat” presentem les aportacions de representants d’estudiants i de professors de l’àmbit de l’economia que qüestionen els plantejaments i l’orientació d’aquesta formació. Una crítica que s’ha intensificat amb la darrera crisi, però que ja existia amb anterioritat.

Per analitzar aquesta qüestió, hem recollit diverses opinions que reflecteixen amb la profunditat necessària els eixos centrals de la crítica que tenen com a denominador comú la manca de pluralitat.

Alhora, i com en les edicions anteriors, en aquesta cinquena també hi trobaràs tant la secció de Treballs Finals com la secció de Miscel·lània.

Pots accedir a la revista fent click aquí

 

Desitgem doncs, que et resulti interessant aquest nou número d’Oikonomics, la revista dels Estudis d’Economia i Empresa de la UOC, i que trobis estimulant la lectura dels articles que conté.

 

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